Contrato de suministro

El contrato de suministro involucra un intercambio entre dos partes, el suministrador o proveedor y el suministrado, en el cual el primero está en la obligación de entregar al segundo objetos muebles por un precio unitario.

Este precio puede pagarse de forma periódica o dependiendo del intercambio.

Este concepto está relacionado con la Ley 3/2011, del 14 de noviembre, en la Ley de Contratos del Sector Público.

Según esta última, el contrato de suministro tiene una premisa específica:

“La adquisición de una pluralidad de bienes de forma sucesiva y por precio unitario sin que la cuantía total se defina con exactitud al tiempo de celebrar el contrato, por estar subordinadas las entregas a las necesidades del adquirente”.

Características

  • Tiene una finalidad previsora y carácter normativo, para disciplinar la periodicidad de las entregas.
  • No es otra cosa que una compraventa de carácter especial.
  • Se diferencia de una compraventa común por su “finalidad previsora en orden a la obtención, mediante precio, de unos bienes con la periodicidad pactada”, según la Sentencia del Tribunal Supremo de 20 de mayo de 1986.
  • Se deben aplicar las normas del Código de Comercio si es mercantil, y las normas generales de las obligaciones y contratos.
  • La obligación de entrega es sucesiva, así como el pago, en períodos específicos de tiempo.
  • Es un contrato consensual.

El objeto en un contrato de suministro

Dentro del contrato de suministro se entiende por objeto a aquellos muebles que por su naturaleza son considerados “cosas genéricas” según el artículo 1096 del Código Civil.

Este normalmente hace referencia a elementos y materias primas.

No se toma en cuenta a los servicios ya que corresponden a la identificación de “arrendamiento de servicios” en el artículo 1544 del Código Civil.

Un objeto se puede delimitar directamente de acuerdo al número, peso o medida según la unidad de tiempo en que deberán ser entregados.

Por ejemplo, entrega de un determinado numero de kilos de material por mes, semestre o año.

También puede hacerse indirectamente, solicitando la delimitación al momento de estipular la entrega.

Tiempo del contrato

Al aplicar esta figura jurídica hay que tomar en cuenta el tiempo según dos formas específicas: la periodicidad del suministro y la duración propia del contrato.

Cuando hablamos de la periodicidad del suministro nos referimos a una parte indispensable del acuerdo entre las partes.

El establecimiento de este tiempo debe satisfacer la necesidad del suministrador, el suministrado y del negocio o producción.

Se deberá tomar en cuenta el tipo de objeto, si es una materia prima (agua, energía eléctrica, gas, entre otros) o materia mercantil.

Con respecto a la duración, lo usual es fijar un período inicial y, dependiendo de los resultados, se va prorrogando.

En teoría puede empezar como un contrato de suministro de tiempo indeterminado.

De ser así, se debe estipular un plazo de preaviso para el cese de dicho contrato.

Sin embargo, también puede haber un pacto de tiempo determinado, en relación a una fecha en concreto o un acontecimiento.

Por ejemplo, la culminación de una obra que estaba solicitando materia prima.

Llegada la fecha, determinada previamente o no, el contrato de suministro se extingue automáticamente.

¿Qué estipula el contrato?

El contenido del contrato de suministro es similar al de compraventa.

No hay un límite sobre el número de personas de los contratantes que pueden celebrarlo.

El suministrador tiene la obligación principal de entregar los bienes u objetos en el tiempo, cantidad y calidad especificados.

El suministrado debe pagar, con carácter esencial, el costo de los bienes que está recibiendo.

Si hubiese algún cambio en el costo al momento de la entrega en función a la cantidad recibida, se puede acordar una liquidación periódica.

Para esto, se deberán tomar en cuenta aparatos de medición o herramientas de cálculo para determinar el nuevo pago en función a lo estipulado previamente en el contrato.